Desde Gualtallary, en el Valle de Uco, a 1.200 metros de altura, este Chardonnay refleja la pureza y frescura de los viñedos de montaña.
Elaborado mediante prensado directo y fermentado a baja temperatura en tanques de acero inoxidable, preserva una expresión nítida y vibrante de la uva, mientras que un pequeño porcentaje en roble francés aporta complejidad y sutileza. Su crianza de 8 meses, combinando acero y barrica, logra un equilibrio delicado entre frescura, textura y elegancia. Bajo la mirada del enólogo Federico Isgró, se presenta como un vino preciso y refinado, donde cada detalle resalta la identidad del terroir.